09 Feb ‘QUÉ ME PASA’… Y EL MÉDICO ME DIJO: ‘TIENES ANSIEDAD’
Nunca se me olvidará la primera vez que me dio un ataque de ansiedad…
Me preparaba para irme a dormir, cuando de repente perdí la visión lateral; sólo veía la parte central del campo visual, como si estuviera en un túnel. Me lavé la cara con agua fría, esperando que se me pasara… Nada. ¡Seguía igual…!
El corazón empezó a palpitarme muy fuerte y se me empezó a dormir el brazo izquierdo. Hacía un año, mi madre había fallecido de un tumor cerebral, y pensé: “Tengo un tumor”.
Estaba tan asustada que no dije nada a nadie. Me fui a la cama y me acosté. Sólo quería cerrar los ojos y esperar que eso tan horrible pasara. E, increíblemente, me quede dormida de inmediato.
Al día siguiente, tenía visión de nuevo, y mi brazo estaba normal. Mi idea fue “sólo ha sido un susto” y, como andaba siempre con mil cosas, lo deje pasar. No iba a perder tiempo en ir al médico. Pero, a la semana, se volvió a repetir, y esta vez en el trabajo. Sólo dije que me sentía indispuesta y me fui a Urgencias.
Cuando vino el doctor a darme los resultados de las pruebas, pensé que diría “tienes un tumor y te vas a quedar ciega…”
Le pregunté con todo el aplomo que pude, haciéndome la dura:
- ¿Qué me pasa…? ¿Qué tengo…?
No escuché la temida respuesta, ante la que llevaba un buen rato preparándome, para afrontarla con dignidad.
- Tienes ansiedad.
- ¿Eh…, perdón…? ¿Qué dice que tengo qué…?
‘Y esto, ¡¡¿cómo demonios se quita…?!!’
No sé qué me asustó más, si el diagnóstico o pensar que había dado con un médico ‘poco capacitado’, que no iba a saber curar mi ‘grave enfermedad’. Porque yo… eso que decía tener, no podía tenerlo. Yo era ‘normal’ y, hasta de vez en cuando, hacía yoga y meditación…
Después de comprobar, tras muchas otras pruebas, que sí que iba a ser eso, me quede en shock. No podía entender que me pudiera estar pasando algo así…
¡A mí…! Pero, ¿por qué…? ¡Qué ridículo más grande…! Como se enterasen mis compañeros de yoga y meditación… iban a pensar que yo no me entero… ¿Una yóguica con ansiedad? ¡Puff…! ¿Y en la oficina…? ¿Y si me quedo medio ciega en mitad de una reunión con un cliente…? ¡¡¡Dios mío, qué desastre…!!!
Y esto, ¡¡¿cómo demonios se quita…?!!
Y así comenzó mi viaje a través de esta enfermedad, y del gran aprendizaje que me proporcionó. Ya ha pasado más de 20 años de aquello, y, afortunadamente, hubo un antes y un después. Cambie la forma de vivir mi vida y hasta de profesión.
Aquella experiencia, que tardó en esfumarse, me dio la mejor escuela para entender la importancia de gestionar las emociones; de escucharse, aceptarse y de amarse, para poder vivir en equilibrio.
«Dejar de ver a la ansiedad como el problema a resolver, y encontrar dónde esta realmente la causa a combatir…»
Actualmente te encuentras con muchísimos profesionales que prometen ayudarte a superar la ansiedad. Recetas mágicas, manuales y libros, que tratan de cómo salir de ella.
Yo probé de todo: más Yoga, Mindfulness, Psicoterapia, Coaching,… ¡hasta chamanismo y terapias energéticas…! Y… ¿qué sirvió? Pues tengo que decir que todo y nada; porque el tema no es lo que haces, sino desde dónde lo haces. A mí, lo único que me sirvió fue ver la ansiedad desde otro punto de vista. Dejar de verla como un incordio de enfermedad, y empezar a verla como una ‘amiga’, que venía a decirme (eso sí, con extraños modales…) “no vas por buen camino en la vida; dale un giro si quieres vivir feliz”.
Y así fue. El día que mi cabeza hizo el ‘clic’ para dejar de ver a la enfermedad como el problema a resolver, y encontrar dónde estaba realmente la causa a combatir, hallé la solución. El día que eso sucedió, me reconcilie con ella.
Todo lo aprendido, entrenado y desarrollado con todas aquellas terapias empezó a tener sentido. Sabía cuándo, cómo y para qué utilizar cada una de ellas, porque dependiendo de cómo estabas, así tenías que hacer.
Para mí, fue un compendio de todo aquello, así que, no hay terapia milagro. Hay un momento de tomar responsabilidad por lo que esta pasando en tu vida y afrontarlo, y cambiar lo que tenga que ser cambiado, sin miedos y con confianza.
‘La ayuda para ese camino es esencial, porque no se trata de tener que hacer de todo, sino de elegir las herramientas que te ayuden en tu momento vital.’
Cada metodología aporta algo, dependiendo de tu personalidad. A mí, me ayudó mucho el conocerme, y el Coaching Transpersonal me dio mucha información al respecto, aunque no fue lo primero que hice, y tampoco quiere decir que sea lo que tú necesites.
Quiero que entiendas que cada persona es un mundo; por tanto, nadie te puede decir qué es lo mejor para ti; eso sólo lo sabes tú. Sin embargo, algo que sí puede ayudarte es recopilar información; entender lo que pasa y qué hace cada sistema o método, para luego elegir tu propio camino, que vaya acorde con tu personalidad.
En definitiva, Conocimiento y Autoconocimiento.
Lo que sí es cierto, es que para comenzar ese viaje, independientemente de cómo seas, todos empezamos por un primer paso: Conocer y Entender qué es la ansiedad.
Te animo a que me sigas en el blog, pues seguiré escribiendo sobre este tema, dándote no la solución a tu problema, sino sugiriéndote algunas claves, a través de mi experiencia, por si te puede ayudar a ti también.
Coach y Profesora de Mindfulness
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