La importancia de lo que nos decimos y cómo lo decimos
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La importancia de lo que nos decimos y cómo lo decimos

 

Quiero hablarte sobre la importancia de lo que nos decimos y cómo lo decimos.

 

Casi nunca nos damos cuenta de las ‘perlas’ que nos soltamos a lo largo del día, y ese despiste lingüístico contribuye mucho a crearnos un mapa de la realidad bastante desmotivador. Es decir, como dice la P.N.L., “el mapa no es el territorio” y, en verdad, un mapa nunca va a darnos una imagen tan real de un sitio, como si estuviéramos allí mismo, pues lo que entendemos como realidad muchas veces no es más que un mapa más o menos acertado, pero nunca tan real como el territorio en sí. Y ese mapa lo creamos bastante distorsionado de la realidad cuando no paramos de decirnos cosas inexactas o incorrectas.

 

Te pongo un ejemplo: ¿Cuántas veces te dices, de bastante mal humor, “no tengo tiempo para nada”?

 

Tu cerebro recibe la horrible noticia de que no tiene tiempo, y ¿qué es la vida sino tiempo? ¡Estamos diciéndonos que estamos muertos en vida!

Por eso, nos entra esa sensación estresante y angustiosa cuando nos decimos esa maravillosa frase, completamente inexacta a la realidad. ¿Qué queremos decir realmente?  ¿Me he cargado con demasiadas obligaciones? ¿Necesito ayuda? O: ¿quiero gestionar mejor el tiempo para distribuirme mejor mis tareas y tener así momentos de place? Vaya; ¡Esto cambia mucho!, ¿no crees?

 

«Si identificamos lo que realmente no funciona podemos buscar una solución, pero no nos enterramos en vida de una manera angustiosa, donde no podemos hacer nada»

 

Otro de los errores que cometemos y que nos llevan al mismo mapa triste y gris, es cuando nosotros solitos nos convertimos en nuestro auténtico autoexplotador, diciéndonos de forma habitual ‘cositas’ como, por ejemplo:

“Tengo que…. terminar este informe, porque Tengo que… irme a casa antes de las 6 de la tarde. Tengo que… comprar un regalo a un buen amigo mío. Esta noche, tenemos que… cenar para celebrar su cumpleaños y tenemos que… celebrarlo por todo lo alto”.

Sinceramente, de todos esos “tengo que…”; de esas supuestas obligaciones que acabo de decir, ¿cuántos ‘quiero’ podría haber dicho en su lugar?

Es decir, “¡Me apetece hacerlo y voy a disfrutar muchísimo haciéndolo!”  Seguro que la mayoría se puede sustituir por ‘Quiero’, y es muy diferente el mensaje que le damos a nuestra mente. Pasamos de una jornada de obligaciones, nada lúdica, a un día donde hemos trabajado, pero también hemos disfrutado, haciendo lo que nos apetece y nos hace sentir bien.

«Recuerda que el cerebro se cree todo lo que dices»

 

Así que empieza hablando con propiedad, y utiliza el ‘tengo que…’, sólo cuando realmente sea una obligación. Y el ‘Quiero…’ cuando sea algo que realmente quieres hacer.

No permitas que tu mente crea que todo lo que haces son obligaciones, porque si es así, se sentirá una esclava; tendrá una visión muy gris de tu realidad. ¡Y no es cierto! Cada ‘Quiero’  que dices, es un reconocimiento de lo que te apetece hacer y, por tanto, un regalo que te haces para gozarlo, y eso te acerca más a un mapa de la realidad más luminoso, donde te sentirás motivado para vivir con plenitud.

 

Recuerda que tú diriges tu vida, y que la vida, aunque te hayan dicho lo contrario, está para disfrutarla.

Así que comienza cuidando tu lenguaje y el modo de hablarte.

Empieza a Crear un mejor mapa de tu realidad.

 

 

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